Brexiters sin fronteras

Ahora resulta que los Brexiters no tienen dónde caerse muertos. Y ante la perspectiva de estar con las manos en el timón mientras el buque zozobra, han decidido saltar por la borda. Brexiters, mujeres y niños primero. La metáfora del barco y las ratas a la fuga ha sido ya, lo reconozco, empleada en varias ocasiones por políticos comunitarios para describir, o, mejor dicho, para caricaturizar la grotesca salida por peteneras de varios políticos británicos; desde David Cameron, Boris Johnson o hasta el inefable Nigel Farage.

Los Brexiters no tienen dónde caerse muertos. Y esta parábola náutica nos lleva a puertos más cercanos, en concreto a los del gran timonel Artur Mas y su equipo de grumetes a bordo de la fragata Convergents –remaquillada por mor del 3% y los Pujol como Partit Democràta Català– en su trayecto a Ítaca, dónde quiera que esté.

Desde hace tiempo son muchos los que han advertido que la tripulación Prucessista y, en especial, la exConvergent, navega sin rumbo, ni fijo, ni discontinuo, y más bien deambulan a la espera de un final inesperado redentor o de un rescate inmmerecido. Y al igual que los Brexiters, básicamente, no tienen dónde caerse muertos. Ahora ya juegan a empatar. La verdad es que desde el puerto se les ve remar con bastante desgana y con más impostura que otra cosa, no sea que se produzca una rebelión a bordo o, peor aún, que la tripulación descubra que no saben ni adónde van. Eso sí, cuidado, que algún conato de motín Cupero ya les ha advertido de que deben tomar el rumbo adecuado,  el de la desobediencia.

Pero sres. del rebautizado Partit Democràta Català, desobedecer la democracia no solo está muy mal visto, es que además es ilegal, aquí y en Bruselas. El gran timonel sabe que con la desobediencia se evaporarían las aguas que sustentan su frágil fragata de attrezzo, qué hacer, pues de momento, hacemos como que nos refundamos, pero yo al frente. Y así, quién dia empuja, año que pasa, y ya llevamos más de 4 de prucès. El prucès aspira a ser infinito, como una forma de vida, sin otra finalidad que la de ir ganando y pasando el tiempo, o como el hámster dando vueltas y vueltas a ninguna parte en su pequeña rueda, y mientras, algunos hacen carrera política, día que pasa año que cotizo hasta que me jubile.

Los Prucessitas, sección Convergent principalmente, saben que el Estado de Derecho no les permitirá salirse de las aguas constitucionales, sin embargo, deben mantener la mirada en el horizonte no sea que se les caiga algún carguito o diputado electo por la borda electoral. Ya han apostado demasiado en esta travesía a la nada como para parar motores ahora. Mientras tanto, hay que dar más carnaza a la tripulación. En esta sociedad líquida de soberanías y responsabilidades compartidas, superpuestas e incluso confusas, hay que tener una cosa clara; la culpa es siempre del otro. Ya sea Bruselas o ya sea Madrid, pero hay que señalar claramente al culpable y repetirlo, que sino la gente se confunde y no están las cosas como para que la tripulación se desanime y baje en el primer puerto de sensatez al que arriben. Si no hay argumentos lógicos, ni legales ni de sentido común, se tira de mercadotecnia; tenemos un “mandato popular” y punto. Que si lo del “mandato” no consta en las leyes, da igual, me lo he inventado y además queda muy bien, no me vengan ustedes con tecnicismos. Por cierto, lo del “mandato” suena más a Código Mercantil que a Derecho Constitucional, por cierto. Y además, tengo  más trucos en la chistera; conspiraciones múltiples.

Pero ese puerto llegará, y será el puerto de la realidad, y los Brexiters del mundo, los Brexiters sin fronteras pero tan unidos en dividir, se darán cuenta de que su nave hace aguas y que cuando remamos todos juntos se llega más lejos. Y además el trayecto es más ameno, justo y solidario. Habrá “espantá” tarde o temprano, voluntaria o inducida, y los Brexiters se darán cuenta de que es mejor un ratito de vergüenza que una eternidad arrepentido. Y es que ser divisor e insolidario sale caro, y además está muy mal visto.

Carlos Rivadulla, vicepresident d’Empresaris de Catalunya

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