Editorial

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La principal tarea pendiente en Cataluña es recuperar la convivencia y estabilizar las relaciones entre las distintas instituciones del Estado. Sin embargo, no creemos que la entrevista entre el Presidente del Gobierno y el President de La Generalitat sea el inicio de ese camino, sino más bien la reafirmación del proyecto identitario nacionalista.

Quienes gobiernan la Generalitat son los mismos que declararon la secesión, y desgraciadamente no dudan en legitimar aquel atropello en cada una de sus intervenciones, siguen en el monte. Las conversaciones sólo normalizarán sus reivindicaciones más radicales, autodeterminación, amnistía y subordinación de la justicia, y depreciarán las 44 medidas de mejora del autogobierno de Cataluña propuestas por el Gobierno de España.

No se dan las condiciones para que pueda fructificar este nuevo proceso, y creemos que sólo servirá para acrecentar el victimismo nacionalista. No es tan relevante que la primera reunión legitime al Sr. Torra -cuya continuidad legal como President es cuestionada por los propios letrados del Parlament una vez dejó de ser parlamentario- como que Torra y  JXC  calificaran de inútiles e incluso traición las gestiones de ERC. Quim Torra es el peor interlocutor posible, y no dudará en hacer fracasar la mesa de diálogo para dejar en evidencia a ERC antes de las próximas elecciones autonómicas.

Sin embargo, lo más grave no es la precariedad o la escasa voluntad de una de las partes, sino que se ignora conscientemente la voluntad y las demandas de los catalanes que no somos nacionalistas, y que además somos la mayoría social. La Generalitat no nos representa ni quiere hacerlo, al contrario, cuestiona nuestra seguridad jurídica de ser y seguir siendo ciudadanos españoles, o de que las empresas sigan formando parte del tejido económico español. Por otro lado, para el Gobierno, no existimos, sólo existen sus Presupuestos.

Nuestros intereses no están presentes en esa mesa de diálogo y negociación, y la Generalitat y Gobierno deben oírnos porque sin la voz de los catalanes no nacionalistas no hay tampoco solución al conflicto político y de convivencia.

Por eso, desde Empresaris de Catalunya exigimos:

-El fin del tensionamiento permanente de la sociedad catalana con proyectos de secesión inviables histórica, social y económicamente.

-Seguridad jurídica con un modelo de Estado cerrado que no se cuestione de manera permanente por el nacionalismo.

-Una Generalitat abierta a todos, plural, que deje de promover con su política cultural, sus medios de comunicación y a través de la enseñanza una ideología de parte como es la nacionalista.

-El fin del despilfarro en la “construcción nacional”, con medios públicos sobredimensionados y estructuras administrativas innecesarias y replicadas.

-Inversión en una educación trilingüe y de calidad, y el respeto a la enseñanza en la lengua materna para frenar el fracaso escolar.

-Adecuar el gasto público y las inversiones del Estado en Cataluña para cubrir las necesidades pendientes de nuestra comunidad como motor de la economía española.

Debemos hablar, sí, pero todos y desde la legalidad constitucional.

  1. happy

    Esta claro q una mesa de negociación entre un govern secesionista y un gobierno de España controlado por los soberanistas de Podemos margina a una gran mayoría tanto de catalanes y españoles. Ignorarlos es un gravísimo error

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