Empresaris de Catalunya considera que no es necesario derogar el Decreto que facilita la movilidad de empresas, sino contar con un gobierno de la Generalitat leal a la constitución y la legalidad

El independentismo genera una grave inseguridad jurídica y, consecuentemente, provoca la fuga de empresas suponiendo y la caída de inversiones, cualquier que se la legislación sobre movilidad de empresas.

Empresaris de Catalunya, organización que agrupa a más de 500 empresas y directivos favorables al respeto a las leyes y al mantenimiento de Catalunya dentro de España, sostiene que las organizaciones empresariales que ayer se reunieron con Quim Torra, cayeron en la trampa de centrar la reunión en la defensa del independentismo y no en los intereses empresariales, cuestión que tanto necesita Catalunya.

Para EC, la propuesta de derogar el Decreto que facilita la movilidad de empresas entre Comunidades Autónomas no es la solución al mal llamado “problema catalán”. Si deseamos que Catalunya vuelva a generar confianza en los inversores y agentes ecónomicos, no hay mejor solución que un gobierno autonómico que garantice la estabilidad institucional y político, en el necesario marco del respeto a la legalidad, y con la economía como prioridad en su agenda de trabajo.

Para Josep Bou, presidente de EC, “las empresas catalanas que tomaron la difícil y triste decisión de marcharse de Catalunya lo hicieron por 3 razones: el anuncio de secesión unilateral; la amenaza de la creación de una agencia tributaria ilegal que propiciaba el pago de los mismos tributos a dos agencias tributarias y finalmente; por la amenaza de la CUP, socio del gobierno independentista, de crear un corralito en Catalunya”.

EC recuerda que junto a la salida de casi 5.000 empresas, se dieron a la fuga decenas de millones de euros de depósitos de ahorros de centenares de miles de catalanes.

Para Carlos Rivadulla, vicepresidente de EC, “Quim Torra debe garantizar lo básico, el respeto a las normas de convivencia de todos los catalanes, es la mejor manera de volver a generar confianza y de apuntalar el crecimiento, la generación de empleo y nuevas inversiones. El debate y las posiciones frentistas nos abocan a todos a una situación complicada en el largo plazo, con más empresas catalanes abandonando la comunidad y la desconfianza de inversores extranjeros que no pueden confiar en un Govern que se levanta un buen día y proclama que contempla la desobediencia y la unilateralidad·”.

Ninguna de las casi 5.000 empresas que han tenido que huir, incluidas todas las cotizadas menos una, no lo han hecho de forma caprichosa, sino por la incertidumbre y la zozobra provocada por un gobierno que actúa de forma irresponsable e inédita en la historia de la UE.

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