«Hay pocos empresarios que den la cara»

Este abogado experto en patentes cree que debería haber más directivos catalanes que, al igual que hace él, defiendan públicamente la unidad de mercado y la estabilidad política.

‘Me preocupa que Catalunya sea un territorio vinculado a malas noticias y a tensiones gratuitas’. Es el mensaje que en esta entrevista lanza el nuevo presidente de Empresaris de Catalunya, Carlos Rivadulla, que asegura que debería haber más empresarios y directivos que ‘den la cara’ y adviertan de las consecuencias económicas negativas que, según dice, ha implicado el 1-O.

La antigua Gas Natural, Naturgy, muy vinculada a Catalunya, celebró en Madrid su 175 aniversario. ¿Le preocupa? Lo que me preocupa es que el independentismo siga vendiendo humo y posverdad, cuando lo que ha creado es una situación de riesgo a nivel económico. Hay una magnitud imposible de cuantificar: saber cuántas inversiones se han perdido. Las empresas y las multinacionales no lo dirán para evitar ser penalizadas en términos de consumo. – Sin embargo, la Generalitat dice que las inversiones han continuado y cita el caso del gran centro logístico de Amazon en El Prat.

¿Cómo no va a invertir esta empresa en la región metropolitana, si en ella viven casi tres millones y medio de personas? Los proyectos sólo se frenarían totalmente con una guerra civil. Lo que a mí me preocupa es que la creación de empleo en Catalunya sea inferior a la media nacional, que la inversión extranjera se haya hundido mientras Madrid va como un cohete y que también haya un descenso en cuanto a nuevas sociedades inscritas en el Registro Mercantil. Catalunya no puede ser un territorio que genere malas noticias.

Pese al ‘procés’, ¿sigue siendo Catalunya un lugar atractivo para los inversores? Yo y mis sociedades seguimos aquí, pero lo cierto es que no da confianza que existan empresas que hayan trasladado su sede social a otra autonomía o que los ahorradores pidieran a sus bancos transferir sus cuentas al resto de España. Es algo que no ha ocurrido ni en Quebec ni en Escocia, ni tampoco en Italia, cuando la Liga Norte impulsó en 1996 una secesión unilateral de la Padania. El hecho de que el Govern de Quim Torra y el Ayuntamiento de Barcelona de Ada Colau sigan presentando a España como un Estado fascista y represivo no ayuda. Doy clases a alumnos internacionales y ahora tengo un 10% menos de estadounidenses. – ¿Qué debería ofrecer el constitucionalismo para que una parte de los electores dejen de apoyar a fuerzas secesionistas? Decir que el Estado no ofrece nada a Catalunya es comprar el marco mental del independentismo. Pese a los resultados de Vox en las elecciones andaluzas del pasado diciembre, el Eurobarómetro pone de manifiesto que la sociedad española es una de las más abiertas de Europa, y que hay un muy elevado grado de aceptación hacia la diversidad, los inmigrantes extracomunitarios y el colectivo LGTBI. Habría que dedicar más esfuerzo a explicar la historia de éxito que a nivel político, social y económico supuso la Constitución de 1978 y sus 40 años posteriores.

¿Qué espera del PSOE de Pedro Sánchez? Mi apuesta es lo que dice Manuel Valls: es necesario un gran pacto constitucionalista entre PP, PSOE, Cs y, a lo sumo, Coalición Canaria. Estas fuerzas deberían entenderse, para aislar a los extremos. Me hubiese gustado que el PSOE andaluz hubiese optado por esta actitud. Rechazo concesiones hacia el independentismo, a quien se le debe combatir y, hasta cierto punto, no contentar. Además, en los últimos meses, los bomberos y el personal sanitario se han manifestado en contra de un Govern que, entre la gestión del día a día y Waterloo (Bélgica), ha escogido lo segundo.

¿El empresariado catalán reaccionó tarde ante el ‘procés’? Se tendría que haber sido firme antes, y cuando se ha actuado así, se ha hecho tarde y mal. Sigue habiendo pocos empresarios que, como yo, quieran dar la cara a favor de la unidad de mercado, la integración europea y la estabilidad.

¿Cree que Rajoy subestimó al independentismo? Se comunicó mal y confió en que el relato del secesionismo no tendría éxito porque es falso. Sin embargo, en Catalunya hay un aparato político y mediático volcado en el procés: es una estrategia que, hace 30 años, teorizó la Generalitat presidida por Jordi Pujol. En cambio, el Estado tiene además de Catalunya, muchos otros retos.


Fuente: Expansión

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