JxSí y la CUP destapan sus discrepancias sobre la subida del IRPF en los Presupuestos

JxSí y la CUP discrepanLos anticapitalistas defienden subir los tipos para quienes ingresan más de 60.000 euros anuales y el PDECAT se niega.

El Govern y la CUP se han dado este mes de noviembre para intentar cerrar un acuerdo sobre los presupuestos de 2017 y, por el momento, el pacto no madura aunque todas las partes se emplazan para un final feliz. Uno de los aspectos que está encallando la negociación es el IRPF. El Govern no tiene la intención de introducir nuevas subidas en este impuesto sobre las nóminas de los catalanes porque considera que «la presión fiscal ya es excesiva en rentas altas y medias», mientras que la CUP considera que debería aumentarse los tipos sobre aquellos que perciben más de 60.000 euros anuales, los cuales representan el 4 por ciento de la población según el Idescat.

«Podemos mirar hacia otro lado o abordar la redistribución de la riqueza y atacar el fraude para reducir (y eliminar) las desigualdades», dijo ayer la diputada de la CUP Eulàlia Reguant, una de las negociadoras de la formación antisistema de los presupuestos. Pero el Govern –y en particular el PDECAT (antigua Convergència– no quiere dar su brazo a torcer en este punto porque no desea seguir entregándose a los postulados de la CUP.

Un impuesto, dos impositores

Cabe recordar que el IRPF es un impuesto que recaudan al 50% el Gobierno y la Generalitat. Actualmente, el Govern impone el 21,5% de impuestos a las rentas superiores a 53.400 euros y el 23,5% a las que se elevan por encima de 120.000 euros. A estos porcentajes autonómicos hay que añadir los estatales (un 18,5% para quienes ingresan más de 35.200 euros y un 22,5% para quienes perciben más de 60.000 euros).

Una de las corrientes más influyentes dentro de la CUP, Endavant, ya ha hecho público su malestar respecto a las presiones que está ejerciendo el Govern para cerrar un acuerdo de presupuestos como condición imprescindible para avanzar hacia el referéndum de autodeterminación e incluso ya ha dejado claro que no piensa ceder.

«Con esta actitud de no atender incluso el planteamiento de mínimos de la CUP, el Govern de Junts pel Sí está reconociendo, de forma implícita, poco interés en consensuar unos presupuestos mínimamente orientados a la redistribución de la riqueza y a la reversión de los recortes, poco interés en construir una mayoría sólida independentista, y en cambio muestran una clara voluntad de conseguir que los presupuestos no sean asumibles para la izquierda independentista, convirtiendo la negociación en una teatralización y un chantaje contra la CUP- CC. Un chantaje que la izquierda independentista no puede aceptar», concluyó Endavant en una opinión publicada recientemente por la organización.

El Govern y la CUP, no obstante, mantienen los contactos para cerrar un acuerdo que, entre otras cosas, incluiría una partida específica para financiar el referéndum de autodeterminación programado para 2017.

Atenta a la negociación presupuestario, la asociación Empresaris de Catalunya –contraria a la independencia– manifestó ayer que existen dos grandes peligros: «El primero es desembocar en la enésima crisis institucional debido a que no haya acuerdo para aprobar los presupuesto y el segundo, aún más grave, es que la Generalitat ceda a las pretensiones de la CUP para obtener su apoyo en el Parlament».

Según Empresaris de Catalunya, «si la negociación sigue el camino que ha tomado de incluir partidas específicas para financiar con recursos públicos la celebración de un referéndum de secesión unilateral, dichos presupuestos serán, lógicamente, recurridos ante el TC y anulados con el resultado de seguir un año más sin cuentas».

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